miércoles, 19 de septiembre de 2007

... MI DUENDE VERDE...

Tengo un duende en mi cuarto. Tengo un duende en mi mente. Tengo un duende en el alma, que no me deja vivir tranquila. Se coló en mi mundo por un resquicio de la conciencia y ahora que se quiere ir yo no le dejo.
Es de color verde. Tiene el pelo de punta, siempre despeinado. Dientes de ratón y ojitos de niño. Su risa suena a vida y de sus manos sale música. La garganta desgañitada y la camiseta a rayas.
Tengo un duende. Se pasea por mis sueños cada vez que quiere, sin avisar, sin perdir permiso. Me enreda el pensamiento y descoloca mis ideas. Yo quiero atraparle, pero él no se queda.
Tengo un duende en mi cuarto. Tengo un duende en mi mente. Tengo un duende en el alma, que no me deja vivir tranquila.

martes, 18 de septiembre de 2007

... VEINTIDOS HORAS Y UN LUNAR...

Hoy me levantado con otra vida. Con otro yo. Hoy me he levantado con otros ojos, con otro cuerpo. Hoy me levantado con la sensación de la nada pegada a lengua y las manos vacías. Hoy me he levantado y lo primero que he hecho ha sido pensar en ti. En ti que no te tengo.
Ahora, mirando en perspectiva, casi me arrepiento de haber dejado mi escudo, de abandonar mis armas en el suelo y presentarme ante ti sin máscaras, sin caretas, desvalida, con el corazón en la mano latiendo al ritmo de una guitarra y con el alma vagando en una noche de verano.
Rápido, extraño, bonito, amargo... Mil adjetivos para una madrugada de veintidos horas que rezumaron abrazos, besos y caricias embarradas. Veintidos horas y un lunar en tu palma.
Te echo de menos y no quiero, pienso en ti y no quiero.
Después del vendaval, de la tormenta de sentimientos... Ha llegado la calma y despierto al mundo con los ojos doloridos de buscar a mi duende por mis sueños, de intentar seguir sus pasos y sentir su aliento, de bailar al son de su risa...
Quizás ahora que lo tuviste todo, quizás ahora que la curiosidad está muerta, quizás ahora que se desahogaron los cuerpos, quizás ahora que no hay nada nuevo, quizás ahora decidas olvidarme, olvidarlo... Y no te culpo, pero lo siento.